La Autenticidad, marca registrada

La autenticidad de “ser lo que soy” es una bandera que ondean algunos sectores, dentro de la sociedad actual.

Esta exposición de”ser lo que soy”, sin pretensiones heroicas, simplemente por el hecho de decir la verdad, convierte a muchas personas en extraños, en forasteros de su propia sociedad, de su familia, de su entorno laboral, de su país.

Nos hablan de  “ser políticamente correcto.”, esta falsa corrección nos aleja de la verdad y virtud que en la antigua Grecia eran inseparables y que hoy conocemos como “autenticidad”.

Esta “autenticidad” provoca incomodidad en quién no la acepta, porque la verdad duele, molesta y cuando la persona es capaz de asumir su condición sexual, de aceptar una ideología diferente, de vivir bajo unas condiciones atípicas, de romper el molde y la etiqueta en la que la sociedad encorseta, aparece el rechazo, la crítica, la tolerancia que acaba explotando bajo frases como “ya te lo advertí”,” sabía que esto acabaría pasando”, y es que, ser autentico es ir con la verdad y con la aceptación de lo que uno es, esta aceptación pública, deja expuestos a quienes no lo aceptan y vivirán en la incomodidad y en la crítica, en la falsa apariencia, sujetando su máscara.

La educación recibida, el aparentar, los protocolos de actuación nos invitan con frecuencia a la hipocresía,  a agradar a los demás a pesar de que ello nos perjudique, a poner la mejor sonrisa ante situaciones incomodas, a pedir disculpas aunque no creamos que sea necesario pedirlas, nos invita a vivir hacia afuera, hasta llegar a perder nuestra identidad y dejarnos llevar por las modas del momento.

ee9ad85da44ad2f94b6811d5c040076cTodos hemos practicado la hipocresía en algún momento determinado de nuestra vida y de esta forma hemos limitado nuestra libertad, hemos sobrepasado los límites de nuestro respeto   y también más de una vez quien no ha sido hipócrita para ganar el beneplácito de los demás, para sentirte aceptado, al fin y al cabo es una forma más de mostrar nuestra vulnerabilidad.

¿Para qué deben los seres humanos ser auténticos?

 ¿Para qué debemos trabajar la autenticidad?

Pues para algo tan simple como para  vivir con la verdad, con coherencia, con fidelidad, para ser libres, para reafirmarte en lo que eres y obtener la aceptación y respeto de los demás.

La autenticidad llega con muchas dosis de autoconomiento, de conexión con uno mismo, de descubrir y aceptar nuestras necesidades y las consecuencias de las mismas.

Coherencia, autoconocimiento, libertad, respeto, compromiso, valentía  son los aliados perfectos para vivir desde ese “Ser lo que soy”.

Practica la autenticidad en tu vida y contágiala, para ser auténtico, para ser libre por dentro y por fuera.

logoEva Pérez Sánchez

www.ON-Coaching.es

Que el miedo no te pare!

¿Tienes miedos sin causa justificada?

¿Te identificas con alguna de estas situaciones?

- No pasas por la calle donde te robaron el bolso hace más de 5 años.

- Tiemblas y hasta vomitas antes de una entrevista de trabajo.

- Te inmovilizas ante algunas situaciones.

- Tienes problemas de pulmón, riñón y/o vejiga

Para empezar, ¿sabemos qué es el miedo? Claro! El miedo es una emoción… Y sabemos realmente qué es una emoción?

“Casi todo el mundo piensa que sabe qué es una emoción hasta que intenta definirla. En ese momento prácticamente nadie afirma poder entenderla (Wenger, Jones y Jones)

 ¿Qué son las emociones y para qué sirven?

Las emociones son procesos internos que se activan cada vez que detectamos algún cambio significativo en el exterior. Son básicas para adaptarnos al medio, de ellas dependen actividades como nuestra percepción, memoria, atención, el pensamiento y la comunicación verbal y no verbal.

Las emociones nos informan de cómo nos encontramos y cómo se encuentran nuestras relaciones personales. Son como las luces del salpicadero del coche que se encienden e indican que ha subido la temperatura o queda poca gasolina, cada emoción es una luz específica que se enciende e indica que existe un problema a resolver, nos activan para resolver la situación. Son el indicador de nuestra satisfacción y de nuestras necesidades reales.

Miedo

Protección

Ira

Destrucción

Alegría

Reproducción

Tristeza

Reintegración

Confianza

Afiliación

Asco

Rechazo

Sorpresa

Exploración

 ¿Qué es el coaching emocional? 

El coaching emocional se fundamenta en las emociones como guía para la acción. Toma como fuente de información las emociones, al ser el sistema emocional el que advierte de las necesidades de la persona. La razón es un sistema reflexivo, útil para buscar la forma de satisfacer las necesidades.

El coaching emocional permite plantear metas ajustadas y realistas según nuestras posibilidades, basadas en las verdaderas necesidades transmitidas por nuestras emociones. Enseña a permitir que la emoción nos movilice y la razón nos guíe en la consecución de las metas.

 ¿Qué es el miedo y cómo se manifiesta?

Según la RAE, el miedo es la “perturbación del ánimo que se presenta cuando la persona se enfrenta a situaciones de peligro, sean éstas de carácter real o imaginario”.

El miedo es una valiosa señal que indica una desproporción entre una amenaza a la que nos enfrentamos y los recursos con los que contamos para resolverla. La amenaza no es algo que exista en sí misma, es subjetiva en función de nuestros recursos. Por ejemplo, un temporal puede ser una terrible amenaza para un navegador primerizo y no lo es para un experto. Esta comparación, que parece evidente, tiene sentido para comprender el miedo.

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By Mónica Lou

El miedo, como el dolor, es una emoción adaptativa que existe porque es útil para la supervivencia y que nos ayuda a defendernos de los peligros externos. Nos ayuda a anticiparnos, a superarnos, a crecer. En el ejemplo anterior, el miedo nos pide que nos protejamos porque no estamos preparados para navegar con temporal. Si queremos hacerlo, necesitamos prepararnos, para que de esta forma el miedo desaparezca al manejar la situación a la que nos enfrentamos.

El miedo tiene muchas manifestaciones y resulta difícil identificarlo tras nuestros actos: según la intensidad, puede aparecer como malestar leve, recelo, ansiedad anticipatoria, temor, pánico que bloquea, fobia, angustia o terror, y/o según los comportamientos que desencadena el propio miedo, agresividad, aislamiento, celos, culpa, vergüenza…

EL MIEDO DEJA DE SER ÚTIL CUANDO SE CONVIERTE EN UNA EMOCIÓN TÓXICA QUE DIFICULTA LAS RELACIONES, IMPIDE PROGRESAR Y AFECTA A LA SALUD FÍSICA

¿Cuándo deja de ser útil el miedo y qué consecuencias tiene?

El miedo no es estático sino que pasa por etapas: primero sentimos la amenaza, después reaccionamos al miedo (vergüenza, impotencia, rabia) y finalmente damos una respuesta interior a la reacción del miedo (pensamientos positivos que nos conducirán a enfrentarnos a la amenaza o negativos que nos llevarán al bloqueo u otra situación limitante)

Cuando el miedo se intensifica por nuestra reacción interior sin una causa justificada, se convierte en una emoción tóxica, negativa, destructiva y disfuncional. Por ejemplo, una persona que ha sido atracada una vez y tiene medio a ir sola por la calle sin que exista peligro alguno a que la vuelvan a atracar. Entonces, el miedo se convierte en irracional y excesivo y tiene consecuencias para el bienestar y la salud:

- Dificulta las relaciones interpersonales debido a las reacciones desmedidas de defensa y de ataque que tienen las personas invadidas por el miedo.

Impide progresar personalmente. El miedo lleva a la protección y hace que la persona con miedo se asiente en la zona de confort. Aunque este comportamiento a corto-medio plazo le produzca insatisfacción.

Disminuye la autoestima. El miedo refuerza la creencia de que no se disponen de los recursos necesarios para gestionar la propia vida y, como consecuencia, la autoestima, la autoconfianza y por tanto la capacidad de acción, se ven lastimadas.

Afecta a la salud física. Según investigaciones científicas, el miedo genera trastornos en el riñón, vejiga y pulmón.

Cuando una determinada situación nos amenaza, nuestro cuerpo acciona comportamientos que liberan el miedo.  A veces, huimos, escapamos de la situación que nos tensiona y nos hace sentir en peligro. Otras veces, atacamos, como una manera de aliviar la presión de sentirnos amenazados y, ocasionalmente, negamos la emoción, escondiendo los sentimientos verdaderos de manera inconsciente para no tener que enfrentarnos a ellos.

EXISTEN DOS TIPOS BÁSICOS DE MIEDO:  MIEDO AL FRACASO, SUSTENTADO EN LA NECESIDAD DE CONTROLAR EL ENTORNO,  Y EL MIEDO A AL RECHAZO, POR LA NECESIDAD DE SER QUERIDO.

¿Con qué conecta el miedo?

Existen dos miedos básicos:

Miedo al fracaso, sustentado en la necesidad de controlar el entorno. Es el temor anticipatorio a perder lo conseguido. Hace que retrasamos el disfrute, iniciando un nuevo reto por el temor a anticipar lo que se va a conseguir en un futuro, “cuando consiga ese trabajo seré feliz”, “cuando consiga ese proyecto seré feliz… ”, “cuando… entonces seré feliz”.

Miedo al rechazo, sustentado en la necesidad de ser querido. El miedo al rechazo induce a potenciar relaciones tóxicas basadas en el control y en la dependencia mutua.

Ambos miedos nacen de dos miedos aún más básicos y profundos que son: el miedo a ser como soy, a manifestar lo que realmente deseo, siento, necesito, y el miedo a la libertad, que justifica que busquemos el respaldo de los grupos sociales como una forma de amortiguar la soledad, aunque esto restrinja nuestra libertad individual, es decir, muchas veces cedemos nuestras necesidades personales anteponiendo las de otras personas por miedo a la soledad y la necesidad de ser querido.

 ¿Cómo transformar el miedo con coaching?

Tal y como he comentado en este artículo, la funcionalidad del miedo depende, de cómo afecte la reacción interior del miedo experimentado. Es decir, las emociones manan automática e inconscientemente, están conectadas con una determinada situación que vivimos. Nuestros pensamientos, sin embargo, son los que se encargan que el miedo permanezca y condicione nuestras decisiones, respuestas y acciones.

Pongamos un ejemplo. Si una persona está en una entrevista de trabajo y sabe que si no lo seleccionan, sus padres le dirán: “Eres un incapaz, no sirves para nada”, dichos pensamientos agudizarán el miedo al proceso de selección. Su reacción interior a la amenaza no será sólo la entrevista, sino también al castigo, y la creencia en su incapacidad, por tanto, hará aumentar su miedo y lo limitará, generando un bloqueo que le impedirá ser ella misma.

En el proceso de coaching se reta a la persona a que vuelva a pensar de una manera diferente, con toma de consciencia. Mediante ejercicios se identifica cuál es el problema real, para así aprender a separar los hechos de los juicios, centrándose en el asunto a tratar de otros pensamientos que pudieran interferir, y cuestionando la manera que tenemos de observar las cosas que nos ocurren.

En definitiva, se trata de vencer la autocomplacencia y el victimismo. Es decir, la tendencia a justificar nuestra manera de proceder, culpabilizando a otras personas y a las situaciones, fuera de nosotros, de cómo vivimos y sentimos. Trabajar el poder de la persona para que encuentre su potencialidad y sus recursos para realizar el cambio y la acción.

El coaching emocional, guía la transformación del miedo modificando los pensamientos que lo sostienen. De esta manera, se genera la posibilidad de volver a sentir para provocar distintas posibilidades de comportamiento desde emociones más positivas. Se trabaja en 4 fases:

FASE 1. Tomar conciencia:

Tomar conciencia de que vivimos y actuamos movidos por el miedo, comprender cuáles son las bases que lo causa y el para qué existe, es el primer paso.

Darnos cuenta de nuestras fortalezas y debilidades: de nuestras necesidades y deseos, como punto de partida para entender por qué actuamos como lo hacemos ante las cosas que nos ocurren, es básico para crecer y transformar el miedo.

FASE 2. Gestionar pensamientos: 

Una vez identificado el “lugar” desde el que actuamos, las necesidades y creencias que sustentan nuestros hábitos de actuación, el siguiente paso es modificar el patrón de pensamiento que sostiene nuestros miedos y nos impide generar acciones alternativas.

FASE 3. Sentir:

Implica que la persona localice las sensaciones físicas del miedo, que es energía estancada, para que pueda volver a fluir. A veces, la liberación es el llanto o la risa.

FASE 4. Actuar:

El coaching dirige sus resultados, sobre la base de la reflexión, estimulando a la persona para que pase a la acción.  La acción es desapegarse, soltar lastre de forma consciente y responsable las creencias, costumbres y pensamientos, que sirvieron en el pasado, pero que ya no nos sirven y nos impiden crecer.

En el proceso se llega a la decisión de sustituir la dependencia por el coraje para enfrentar a lo temido y actuar de forma consciente, hasta construir una nueva posibilidad, libre de miedo.

¿Qué harías si no tuvieras miedo?, Con qué personas te relacionarías? ¿Cómo sería tu vida? ¿A cuántas cosas has renunciado por miedo a fracasar o a ser rechazado? ¿Qué quieres hacer con tu miedo?

logoMónica Loureiro Dios
Coach personal, ejecutivo y de
equipos


Artículo publicado en el número 5 de la revista Dandelion